A cuatro días de la entrada de las tropas fascistas en la Barcelona de la Guerra Civil, Miquel Mascarell se ha quedado solo. Sus compañeros, sus conocidos, su familia… todos se han ido por miedo a las represalias. Todos menos Quimeta, su mujer, por la cual él no piensa moverse a pesar de que una vez que los vencedores lleguen a Barcelona, nadie puede saber qué pasará con los simpatizantes de la República.
Se quedará por Quimeta pero también por Reme, que acudirá a suplicarle auxilio aún a sabiendas de que en una ciudad sin gobierno, sin ley, sin esperanza, poco puede hacer un hombre solo. Su hija lleva tres días desaparecida y Miquel decide buscarla en una Barcelona hambrienta, desconfiada y desesperada, porque después de todo sigue siendo el inspector de policía, pero también porque así podrá ocupar las horas que quedan hasta que el enemigo llegue y la guerra, por fin, se termine.
Jordi Sierra i Fabra firma un libro cargado de melancolía, un pequeño trozo de historia que nos aproxima a lo que pudieron pensar y sentir nuestros abuelos o aquellos familiares a los que les tocó vivir los duros años de la Guerra Civil.
Una novela policíaca nada común, protagonizada por el último policía de Barcelona. El último héroe.
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